jueves, 29 de octubre de 2009


Son pequeños detalles los que hacen que las personas sean únicas. Yo no sé si es cierto aquello que dicen sobre que "Dios está presente en los detalles" o simplemente se trata de una cavilación poética de un loco cuerdo aplaudido por unos cuantos que se hacían y se hacen llamar cultos... No sé si Dios está o no presente en ellos, y sinceramente no me preocupa ni me quita el sueño. Tanto si está como si no, los detalles siguen siendo igual de esenciales para mí...y en mí, así como en ellas.
Según como lo queramos plantear, no somos iguales o podemos ser identicos... Somos personas, o eso decimos ser. Trozos de carne que hacen ruido y estorban...Gente.
O no... No tiene porque ser asi de simple. Cada una es única. Distinta. Inigualable. Esencial.
Un puzzle no está completo cuando falta alguna de sus piezas... Y por muy pequeña que esta sea, por muy remoto que quede su vacío ante la inmensidad del resto...Nuestros ojos siempre se irán a ese hueco y se preguntarán...¿dónde está la pieza que falta? ¿Por qué no está? Estas preguntas anulan completamente el significado de todo lo demás...Consiguen que quede inútil el puzzle a pesar de que solamente falte UNA de todas sus piezas...porque está incompleto.
Lo mismo nos pasa a nosotras. No somos una hasta que no estamos todas. Por eso, en esos segundos en los que nos encontramos en las escaleras, en los ratos que dejamos caer sobre unos pinchos de tortilla y unas sillas maltrechas, o en las risas que se dejan oir por el césped...en esos momentos en los que estamos juntas, es cuando verdaderamente me siento completa.
NiCky :)

viernes, 23 de octubre de 2009


Y la realidad es que no nos ocurre nada que no estemos preparados para soportar.


Erika

miércoles, 21 de octubre de 2009

Todavía recuerdo como si fuera ayer mi primer día en la universidad. El 2 de octubre de 2008, me levanté bien temprano para no llegar tarde a la presentación. Albergaba la esperanza de que, al llegar, nadie se conociera y así me fuera más fácil presentarme a alguien. Subí a la quinta planta y busque entre la gente a alguna chica como yo, que estuviera sola, pero me parecía que todos eran amigos desde hacía años…
El lunes siguiente, vi a una muchacha parada al lado de la puerta de la clase, estaba sola y pensé que sería un buen momento para presentarme. Pero se me escapó! Entro y se sentó al lado de otra chica con una sonrisa muy bonita. Esta vez lo conseguí, me tragué la timidez que me caracteriza y les pregunté si podía sentarme con ellas y, muy amables asintieron y me cedieron un asiento. Mi primera impresión sobre ellas fue excelente, éramos muy diferentes pero encajamos muy bien.
Poco tiempo después, conocí a Helena, en la manifestación de estudiantes contra el Plan Bolonia. Ese día volvimos a casa juntas. Como siempre, yo estaba callada, escuchando como Helena no paraba de hablar. “Es una persona súper abierta!”, pensé. Yo nunca podría contarle las cosas que me decía a una persona que apenas conocía. Me transmitió muchísima confianza. Junto a Helena, se sentaban dos chicas más: Cristina y Olga. Cristina, era una chica muy habladora y muy graciosa. Con ella me lo pasaba genial. Sus comentarios nos hacían reír a todas. A la última que conocí, fue a Olga. Una persona muy simpática con la que puedes hablar de cualquier tema. Día tras día nos conocimos mejor. Pasábamos tardes en la cafetería de la facultad o las horas de Documentación del primer cuatrimestre sentadas en el césped. Después de un año de convivencia con estas cinco excelentes chicas, me doy cuenta de que, cada día, aprendo algo más sobre ellas. Somos todas muy diferentes pero a la vez somos iguales.


Dilleta!
Hoy ha sido un dia algo extraño...Al menos para mi.
Por lo menos tengo la suerte de ser capaz de tomarme las cosas con algo de sentido del humor...creo que eso hace que no todo me parezca tan malo como en realidad es... al menos logro sacarle un lado positivo a las cabronadas de la vida: hacer que los demás se rían conmigo de ellas.

Nicky

domingo, 18 de octubre de 2009

El primer dia de la uni lo afrontaba con ganas pero con los nervios que me caracterizan en los primeros días de las cosas nuevas, cuando llegué el pequeño pasillo que antecedia nuestra clase estaba abarrotado de pequeños grupos en los que la gente parecía conocerse de siempre y yo con la vista clavada en el suelo no sabía como introducirme en alguno de ellos, pero en la segunda clase de el día se antojo en milagro, y digo milagro, una chica delgadita y con cara de perdida (como yo, todo hay que decirlo) se sentó a mi lado, Mawi, una chica a la que ya había visto antes de entrar pero a la que no me había atrevido a acercarme; seguidamente apareció Teresa, una chica que a simple vista te descubre a la persona super dulce que es. Las tres empezamos a hablar y descubrimos que teniamos bastantes cosas en comun.
Los dias fueron pasando y fue apareciendo una personilla que se sentaba justo detrás nuestra, Helena, siempre segura de los que decía y siempre haciendo que los demás se divirteran a su alrededor. Sin apenas conocernos, nos plantamos Tere, Helena y yo en el preestreno de Crepúsculo. Cada vez que me acuerdo de ese día siempre se me dibuja una sonrisa, pero sobretodo gracias a ese dia las olas aumentaron un poquito más y pude conocer a Helen (Nicky) que siempre esta cuando se la necesita.
Despues de ese dia, aparecieron definitavemente dos chicas que aunque ya estaban allí con la timidez colectiva no acababamos de hablar. Cris y Olga, Cris es la chica de la sonrisa permanente y Olga la voz de la experiencia. Cris y nuestras clases de historia y lengua en las que no parabamos de reirnos y Olga y sus grandes consejos.
Todas ellas son diferentes, pero en el fondo son todas parecidas y por eso encajamos todas tan bien.

Babi (aunque no se si poner Sally xD)

sábado, 17 de octubre de 2009

Bueno, realmente los primeros dias de clase forman una especie de vacío en mi memoria...De ellas (las olas) sólo sabia eran aquellas chicas que se sentaban delante y que parecian conocerse desde siempre. No dejaban de hablar y de sonreirse complices de lo que parecia una amistad de toda la vida. Yo simplemente me dedicaba a analizarlas de vez en cuando, mientras el profesor soltaba movidas interminables y mi folio a penas se llenaba por la falta de práctica a la hora de coger apuntes... Esa chica de delante, medio pelirroja, parecía muy segura de si misma. Me resultaba esa clase de personas que no lo expresan todo con palabras...Que no hablara demasiado no significaba que no supiera que decir...todo lo contrario. Se le veia en los ojos. Analizaba a los demás, como esperando obtener una visión más allá de lo simplemente aparente... descifrandonos por dentro. Y digo descifrandonos porque pronto empecé a hablarme con ellas.
Me sentía casi obligada a entablar conversación con ellas. Simplemente por curiosidad, por impulso...por mil cosas que siempre tengo dentro y que me hacen ser asi de imprudente, de extrovertida segun algunos, de irresponsable y alocada según otros...El caso es que a lo tonto, con preguntas absurdas, comentarios lerdos o estupidos para hacerlas reir... con algo que consiguiera demostrar que realmente todo no debia ser tan serio y austero como esa maldita pizarra y la chaqueta de aquel deforme catedrático. Algo que demostrara que podían contar conmigo para algo más que para sentarse delante de mí. Quería formar parte de ese grupo, quería formar parte de ellas. Y el caso es que lo conseguí. :)

Nicky
Puedo recordar tal como si fuera ayer el día (y los días) que comencé a conoceros una a una. Al llegar a esa quinta planta, y hay que fastidiarse qué cantidad de escalones hay que subir, lo primero que hice fue preguntarme cómo narices me podía abrir hueco en algún grupo. A mis ojos les parecía que todas aquellas personas llevaban conociéndose años, y yo había llegado allí a invadir su territorio cual marcianita por las calles de Gran Vía. Y entonces, en una esquinilla junto a la puerta, vi a una chica a la que apenas se le veían los ojos porque su flequillo se los cubría, con su pañuelo palestino y aferrando su carpeta con ambas manos, y como si me viera en ella reflejada, comprendí que alomejor aquel lugar no era tan desconocido para mí. Me senté junto a ella y lo primero que supe de ella fue su nombre: Lorena. Sin apenas haber conversado más de tres minutos, enseguida otra muchacha que se me antojaba tímida se sentó a mi izquierda. A ella ya la conocía de antes, quizás ella a mí no, pero me fijé en Teresa el día de la presentación, sospechando que esa chica rebosaba dulzura. Sospechas que, con el tiempo, he sabido fundamentar.
Total, allí estabamos nosotras tres, no recuerdo en qué clase, manteniendo esas primeras conversaciones básicas y a la vez reconfortantes, que cogieron forma en la cafetería de la facultad, la cual inauguramos ya el primer día.
Al avance de la semana, comencé a poner caras al resto de mis compañeros. La tercera persona por la que sentí fascinación solía sentarse detrás de Lorena. Resultaba una chica muy extrovertida, sociable, simpática. Me causaba tremenda curiosidad, pocas veces tenía tan cerca a una persona que abarcase tantas cualidades sociales juntas. Era, además, una de las pocas personas que por aquel entonces tenía Tuenti. Con estas, decidí mandarle una solicitud de amistad a Helena Camacho. Me quedé prendada de la cantidad de fotos preciosas que tenía, era una chica demasiado fotogénica, tan guapa que infundía respeto escribirle un comentario.
Y pasaron los días, y cada vez más nos dábamos la vuelta en clase para charlar con Helena, a la que veíamos que se juntaba mucho con otras dos chicas.
Entre clase y clase comenzamos a charlar con estas dos chicas también. A mí me hacia especial gracia una de las dos, se la veía siempre con una sonrisa, de bromas, y me hacía aún más gracia los trapicheos que se traía con un tal Ángel. Cristina era de esas personas que siempre tenía algo que decir, por lo que a mí me gustaba hablar con ella, ya que compensaba mis silencios, a veces incluso con ciertos rasgos de autismo severo.
Y se puede decir que a la última que conocí fue a esa chiquilla rubia, encantadora, casi como una princesita salida de un cuento de la que luego sin duda todas íbamos a valorar sus consejos en voz de su experiencia, Olga. Con Olga empecé a tomar contacto aquellos días en que llegaba tarde y le guardaba un sitio a mi izquierda, y entre clase y clase, cuando nosotras inocentes le preguntábamos de esto y de aquello. Puedo decir que siempre he recordado la voz tranquilizadora de Olga en momentos clave, como cuando me saqué el carnet de conducir, o... en otros momentos.

Y aún hoy puedo decir que os sigo conociendo un poco más día a día, poquito a poco sacando alguna faceta nueva de cada una de vosotras, singular y a su vez plural, que hace que cada día con vosotras sea un día distinto, fresco y, como siempre, divertido.

Erika

viernes, 16 de octubre de 2009

La verdad es que ni siquiera recuerdo como surgió la idea de crear este blog, pero la cuestión es que ya es una realidad. Somos seis chicas que no se conocian de nada hasta hace un año...Seis chicas totalmente diferentes, sacadas de contextos distintos que congeniaron de una manera casi mágica al conocerse en la universidad.
Quizás la clave de que nos llevemos tan bien entre todas sea lo distintas que somos...o lo mucho que tenemos en común. Cada una aporta algo único al grupo, un pequeño granito de arena que se nota con diferencia cuando falta alguna de nosotras...Por eso se notan tanto las ausencias si una de las seis no está entre las risas de las demás.
Gracias chicas, por existir...Porque sin sus olas, Nicky estaría vacía....
Nicky